La organización ambientalista Cambio de Ruta advirtió que las detonaciones relacionadas con actividades extractivas en la Sierra de Álvarez podrían generar daños ecológicos significativos en esta Área Natural Protegida ubicada en el municipio de Zaragoza.
Luis González Lozano, integrante de la organización, explicó que la situación resulta especialmente preocupante debido a que se trata de un ecosistema que debería contar con medidas estrictas de protección ambiental.
“Se trata de una situación sumamente grave y preocupante, particularmente porque ocurre en el entorno de un Área Natural Protegida como lo es la Sierra de Álvarez”, señaló.
De acuerdo con el especialista, en esta zona se desarrolla actividad extractiva vinculada a la industria de la cal, que implica la extracción de material pétreo mediante detonaciones.
Estas prácticas, explicó, pueden generar vibraciones, fracturas en el suelo y dispersión de partículas, lo que altera la estructura geológica del terreno y puede afectar el equilibrio del ecosistema.
“Las detonaciones generan vibraciones, fracturas en el suelo y alteraciones en la estructura geológica del terreno, lo que puede impactar los recursos hídricos y la estabilidad del ecosistema”, indicó.
Además, la organización señaló que la Sierra de Álvarez aún no cuenta con un Programa de Manejo, instrumento que establece reglas claras sobre el uso del suelo, conservación y vigilancia ambiental.
Habitantes de la comunidad de Los Matías han denunciado que en la zona árboles se han secado y la presencia de fauna silvestre ha disminuido de manera notable.
González Lozano explicó que las detonaciones constantes pueden provocar estrés en la vegetación y afectar el sistema radicular de los árboles, lo que eventualmente podría llevar a su deterioro.
También señaló que el ruido y las vibraciones alteran el comportamiento de los animales, obligándolos a desplazarse hacia otros territorios.
Este fenómeno puede derivar en lo que especialistas denominan “vaciamiento ecológico”, es decir, la pérdida gradual de biodiversidad en un ecosistema que anteriormente albergaba distintas especies.
Otra de las preocupaciones señaladas por la organización es la posible afectación a los mantos acuíferos de la región.
De acuerdo con González Lozano, las detonaciones utilizadas en actividades extractivas pueden generar fracturas en las formaciones rocosas del subsuelo, lo que modifica los flujos naturales del agua.
Estas alteraciones pueden provocar desviación de corrientes subterráneas, disminución en la presión de manantiales o incluso la desaparición de fuentes de agua utilizadas por comunidades cercanas.
Para Cambio de Ruta, este tipo de casos reflejan un problema más amplio relacionado con el equilibrio entre desarrollo industrial y protección ambiental en el país.
El activista señaló que en muchos casos proyectos extractivos se desarrollan en territorios ecológicamente sensibles sin una planeación ambiental adecuada o con supervisión limitada.
“Estos casos evidencian la necesidad de fortalecer la gobernanza ambiental y garantizar que cualquier actividad económica respete los límites ecológicos del territorio y los derechos de las comunidades”, afirmó.
Finalmente, destacó que la protección del medio ambiente es un elemento fundamental para garantizar un desarrollo sostenible, especialmente en regiones donde los ecosistemas naturales son clave para el abastecimiento de agua y la biodiversidad.



