Enclavado en el corazón del Club Deportivo Potosino, el San Luis Open se mantiene como uno de los torneos de tenis más emblemáticos de América Latina, combinando tradición, competencia internacional y un fuerte arraigo social que lo ha convertido en un referente durante la Semana Santa.
Aunque su origen se remonta a 1950 como torneo invitacional, fue en 1980 cuando se integró formalmente al circuito profesional, consolidándose con el paso de los años dentro del ATP Challenger Tour. Desde entonces, ha sido escenario del desarrollo de figuras nacionales e internacionales, además de fungir como plataforma para nuevas promesas del tenis.
Disputado sobre canchas de tierra batida, el torneo ha sabido preservar su esencia mientras evoluciona con las exigencias del tenis moderno. Su sede, el Club Deportivo Potosino, alberga el estadio principal Juan Arredondo Chávez nombrado así desde 2013, donde generación tras generación de aficionados ha sido testigo de memorables encuentros.
Entre sus protagonistas históricos destaca Joaquín Loyo-Mayo, uno de los máximos referentes del tenis mexicano, quien dejó huella con múltiples títulos en la etapa temprana del torneo. En dobles, nombres como Leonardo Lavalle también figuran entre los más recordados.
En su edición más reciente, correspondiente a 2025, el australiano James Duckworth se coronó campeón en la categoría Challenger 75, reafirmando el carácter competitivo e internacional del certamen.
Más allá de la cancha, el San Luis Open representa un importante motor social y turístico para la ciudad, proyectando a San Luis Potosí a nivel global y consolidándose como una tradición que trasciende generaciones.
Con más de medio siglo de historia, el torneo no solo celebra el deporte, sino también la continuidad de una pasión que cada año reúne a jugadores, aficionados y familias en torno al tenis.
El abierto de San Luis supera en antigüedad al Challenger Tempere Open, en Finlandia que surgió en 1982.



