Las fuerzas armadas de Colombia comenzaron a incorporar drones artillados como parte de su estrategia para enfrentar a grupos guerrilleros y organizaciones criminales que operan en distintas regiones del país. Los dispositivos pueden lanzar granadas de calibre 60 y alcanzar objetivos desde alturas de hasta mil metros.
La nueva tecnología fue presentada en una demostración realizada en Sogamoso, donde la empresa estatal Industria Militar (Indumil) desarrolla armamento para las fuerzas de seguridad. De acuerdo con sus creadores, el sistema busca equilibrar las capacidades frente a grupos armados que desde hace meses utilizan drones con explosivos en ataques contra civiles y militares.
El uso de estos equipos se da en medio de un repunte de la violencia y a pocos días de las elecciones presidenciales en Colombia. Autoridades estiman que durante 2025 se registraron miles de ataques con drones adaptados de forma artesanal, provocando decenas de muertos y cientos de heridos.
Inspirado en las tácticas observadas en conflictos internacionales como la guerra entre Rusia y Ucrania, el gobierno colombiano también impulsa un proyecto multimillonario para adquirir sistemas antidrones y reforzar la protección de instalaciones estratégicas y comunidades vulnerables.
Especialistas de la industria militar consideran que el uso de estas herramientas marca un cambio en la forma de combatir a las organizaciones armadas ilegales, aunque reconocen que la evolución tecnológica mantiene una carrera constante entre las capacidades del Estado y las de los grupos criminales.
Con información de Aristegui Noticias



