El pan suele ser uno de los alimentos más habituales de todas las dietas. Sin embargo, muchos han optado por eliminarlo de su ingesta diaria ya que consideran que contrarresta en gran medida sus objetivos de perder peso y disminuir el consumo de harina, entre otros aspectos.
Sin embargo, hay otra alternativa que muchos están ya poniendo en práctica: congelar el pan. Puede que algunos consideren este proceso como algo insignificante, pero la verdad es que puede aportar varias consecuencias positivas al organismo.
En este sentido, los beneficios de congelar pan son varios. El más evidente de todos se que se trata de una manera de prolongar la vida útil del alimento, evitando así el crecimiento de moho y toxinas. Sin embargo, hay mucho más allá de este proceso. Y es que, según ha afirmado el doctor David Céspedes, la estructura y composición del pan cambiar significativamente si se congela.«El pan contiene un carbohidrato, el almidón, que se asimila con rapidez y eleva la glucosa en sangre de forma prematura», explica el profesional. De esta forma, cuando la pieza se congela, este almidón se convierte en almidón resistente, el cual actúa de manera diferente al normal dentro del intestino.
La presencia de este almidón diferente puede tener consecuencias positivas dentro del cuerpo. «En su lugar, alcanza el colon y nutre a las bacterias beneficiosas, funcionando como un prebiótico», explica el experto. Gracias a esta maniobra, se estimula el desarrollo y la actividad de las bacterias intestinales saludables, lo que ayuda en buena medida a la microbiota.
Cómo congelar correctamente el pan
El mejor momento para congelar el pan es cuando está hecho de forma reciente, aunque perfectamente se puede hacer cuando este ya está algo duro. Por otro lado, es recomendable cortarlo en pedazos antes de introducirlo en el congelador, de tal manera que luego solo haya que extraer las rebanadas que se van a descongelar.
Además, también es aconsejable emplear bolsas herméticas para evitar que se reseque o absorba olores del congelador. Finalmente, en cuando a cómo descongelarlo, lo mejor es aprovecharse de la temperatura ambiente o directamente emplear la tostadora.
Con información de El Debate



