Marcela Loyola
Más de mil personas reunidas en la comunidad indígena tének de Pequetzén, municipio de Tancanhuitz, abandonaron masivamente una de las denominadas “asambleas informativas” de Morena, ante el hartazgo por la politización de las problemáticas comunitarias y la descalificación por la defensa de su territorio y la utilización de programas sociales con fines partidistas.
Juan Felipe Cisneros Sánchez del Observatorio Indígena Mesoamericano, relató que, este domingo, 19 de julio de 2026, en la asamblea informativa Morena y sus privilegiados centraron su discurso en descalificar a la resistencia indígena y a los ambientalistas que la impulsan, buscando proteger un despojo disfrazado de soberanía. “Es obvio que diversos individuos que viven de la política o del presupuesto del actual gobierno olvidan su obligación de promover, proteger, defender y garantizar los derechos humanos e indígenas”.

Dijo que, lo que inicialmente se convocó como un espacio informativo sobre la defensa de la “soberanía nacional”, degeneró rápidamente en un tenso escenario de descontento ciudadano, tras denunciarse el uso partidista de los programas sociales federales, un intento de manipulación electoral y la desinformación que los morenistas han emprendido contra quienes defienden la vida, el agua y el medio ambiente ante la amenaza del fracking.
Además, denunció que, fue notorio el uso de vehículos para “acarrear” a gente de otras localidades al evento; aun así, la asistencia fue considerable, abarrotando las gradas, las sillas y las inmediaciones del lugar. Sin embargo, la atmósfera inicial de atención comunitaria tardó apenas media hora en transformarse en indignación.
El activista señaló que, los oradores exponían de forma general la necesidad de defender la soberanía contra la intervención extranjera y afirmaron que la presidenta de la República no quiere el fracking, lo que, generó inconformidad entre los asistentes, puesto que es de conocimiento público que la presidenta de la república ha faltado a su palabra de prohibir formalmente dicha práctica.
Asistentes al evento denunciaron que, la Secretaría de Bienestar está utilizando de forma engañosa las invitaciones a los programas sociales institucionales para promover de manera directa e de forma ilegal al partido oficialista y, acusan fuertemente a Morena de adjudicárselos para manipular la voluntad de la población e intentar apaciguar las protestas contra el fracking.
Ante esto, en la reunión aumentó la tensión exponencialmente, sobre todo cuan al terminar los organizadores oficialistas comenzaron a circular una serie de formatos para recabar firmas, presuntamente para registrar la asistencia. Esto encendió las alertas de varios líderes comunitarios, quienes lanzaron una advertencia explícita y urgente a los presentes: “Cuiden bien y revisen minuciosamente qué es exactamente lo que están firmando”, ante el temor de que sus nombres fueran utilizados para avalar fines ajenos a los intereses de las comunidades indígenas.
El punto de ruptura definitivo ocurrió inmediatamente después, cuando los organizadores morenistas pretendieron dar paso a la presentación de un grupo de huapangueros para apaciguar los ánimos, pero respuesta de los asistentes rechiflaron interrumpiendo la música mientras la multitud coreaba al unísono: “¡Fuera, fuera!”. Los asistentes exigieron de forma airada que se respetara el carácter estrictamente informativo de la convocatoria y se fuera al grano con la información, rechazando que el acto se convirtiera en un mitin propagandístico.
Lo que siguió fue un retiro masivo de manera paulatina, el camino principal de la comunidad se convirtió en el escenario de un éxodo constante de camionetas repletas de personas que decidieron retirarse en señal de protesta.
Hacia las 11:20 horas, el panorama en Pequetzén era desolador para los organizadores morenistas, el recinto lucía prácticamente vacío, con un mar de sillas desocupadas y apenas un puñado de personas dispersas. Con este contundente abandono de las bases, las comunidades indígenas tének y náhuatl dejaron en claro un mensaje que resonará en la Huasteca potosina: el rechazo absoluto a que los programas sociales sean utilizados como moneda de cambio electoral y herramienta para apaciguar los ánimos contra el fracking.



