Ismael El Mayo Zambada, de 76 años, pasará entre rejas el resto de tiempo que le quede de vida. Así lo ha anunciado este lunes un tribunal federal de Brooklyn. El juez Brian Cogan ha leído la sentencia en la que confirma la cadena perpetua para uno de los narcos más sanguinarios, antiguo líder del Cartel de Sinaloa, que el año pasado se había declarado culpable de traficar durante décadas con cientos de toneladas de cocaína, heroína y, en los últimos años, fentanilo.
Antes de conocer el fallo, El Mayo se disculpó ante todas las víctimas de sus actos criminales, pidió el fin de la violencia y reclamó a los jóvenes que no cometieran lo que él dijo que habían sido sus errores. “Nadie gana en este tipo de guerras”, leyó en una carta en español. “No puedo cambiar lo que hice, pero sí asumir responsabilidad”, continuó, según informa Efe. La sentencia no impone ninguna multa sobre Zambada, pero ordena el decomiso de 15.000 millones de dólares para reparar los daños que ocasionó el narco, tal y como había solicitado la Fiscalía.
“Ismael Zambada García pasó casi cuatro décadas envenenando a comunidades estadounidenses para obtener miles de millones de beneficio y ordenando el asesinato de cualquiera que se interpusiera en su camino. Hoy, ese capítulo queda cerrado de forma definitiva”, afirmó el fiscal Joseph Nocella, según un comunicado del Departamento de Justicia.
Con esta condena, Zambada queda en la misma situación que su antiguo compañero de fechorías, Joaquín El Chapo Guzmán, también encarcelado en Estados Unidos y condenado a cadena perpetua en 2019. Son dos de los narcotraficantes mexicanos más destacados de las últimas décadas que estaban al frente del Cartel de Sinaloa, en el noroeste del país.
El Mayo ha escuchado este lunes una condena que ya conocía de antemano en virtud del acuerdo de culpabilidad que alcanzó el año pasado. Entonces aceptó las cargos de conspiración para delinquir y dirigir una organización criminal, que conllevan una pena obligatoria de cadena perpetua. A cambio, obtuvo la garantía del Departamento de Justicia de Estados Unidos de que no solicitaría la pena de muerte.
Zambada fue detenido en julio de 2024 junto a Joaquín Guzmán López, uno de los hijos de El Chapo, después de que su avión aterrizara en una pequeña pista de aterrizaje en el Estado de Nuevo México. Desde entonces, Guzmán López se ha declarado culpable de cargos de narcotráfico.
Frank Pérez, abogado de Zambada, declaró en un escrito judicial presentado el 6 de julio que su cliente era plenamente consciente de que recibiría una condena a cadena perpetua cuando decidió asumir la responsabilidad de sus delitos. Pérez solicitó al juez Cogan que recomendara a la Oficina Federal de Prisiones que El Mayo fuera recluido en un centro penitenciario donde pudiera recibir atención médica adecuada.
Los fiscales de la Fiscalía Federal de Brooklyn señalaron que las prisiones sugeridas por el abogado Pérez podrían no contar con la infraestructura necesaria para gestionar los riesgos de seguridad que representa Zambada, incluida la posibilidad de que continúe dirigiendo las actividades del cartel desde prisión. “Esas preocupaciones de seguridad persistirán en el futuro previsible, ya que personas leales al acusado siguen controlando el cartel”, escribieron los fiscales en un documento presentado el 13 de julio.
La sentencia de El Mayo amenaza con ampliar las tensiones entre los gobiernos de Estados Unidos y México. La presidenta Claudia Sheinbaum no ha ocultado su malestar por la detención de El Mayo, una operación en suelo mexicano en la que no está claro qué papel jugaron las distintas agencias de seguridad del vecino de norte. Aunque en un primer momento las autoridades estadounidenses negaron su participación, poco a poco ha ido quedan claro que sí intervinieron. Un museo de Nuevo México ha exhibido recientemente el avión que el FBI llevó al otro lado de la frontera como parte de la operación, lo que ha abierto otro conflicto entre los dos vecinos.
“La organización que encabecé alentó la corrupción en mi país al pagar a policías, comandantes militares y políticos que nos permitieron operar libremente”, dijo Zambada durante la audiencia del año pasado en la que aceptó su culpabilidad.
Con información de: El País



