Zaira Quevedo
El 15 de septiembre de 1933, lo que debía ser una noche de celebración patriótica terminó convirtiéndose en una de las tragedias más recordadas en la historia de la capital potosina.
Desde la tarde del 14 de septiembre, una intensa lluvia comenzó a azotar la ciudad. El agua continuó durante la noche y la madrugada, mientras las familias se preparaban para participar en las celebraciones por el aniversario de la Independencia de México.
Faltaban pocos minutos para las 11 de la noche cuando la tranquilidad se transformó en alarma. Entre las calles comenzó a escucharse un grito que anunciaba el peligro: “¡Se reventó la presa, se reventó la presa!”.
La presa La Constancia, incapaz de contener el enorme volumen de agua acumulado, cedió, y una poderosa corriente se abrió paso hacia diferentes sectores de San Luis Potosí.






Los barrios de Santiago y Tlaxcala fueron algunos de los puntos más afectados. La fuerza del agua ocasionó importantes daños y llegó hasta lugares emblemáticos de la ciudad, entre ellos la plaza de toros La Constancia y el Teatro Arista.
Uno de los sitios que quedó marcado por aquella noche, fue una calle ubicada detrás de la iglesia del barrio de Tlaxcala, que, con el paso del tiempo, sería conocida como calle Ciclón, en recuerdo de aquel acontecimiento.
La inundación convirtió una noche destinada al festejo en horas de angustia para cientos de familias. Mientras en otras partes del país se conmemoraba el inicio de la lucha por la Independencia, los potosinos enfrentaban una emergencia provocada por la fuerza desbordada del agua.
Han pasado más de nueve décadas desde aquella noche. Sin embargo, fotografías, documentos y relatos familiares mantienen vivo el recuerdo de una ciudad que, justo cuando se preparaba para gritar “¡Viva México!”, tuvo que hacer frente a una de las inundaciones más impactantes de su historia.
Una noche patria que quedó para siempre en la memoria de San Luis Potosí.



