Al participar en la presentación de la edición conmemorativa por los 20 años de su aparición, ponentes coincidieron en que el libro Nudo de serpientes, del escritor Alejandro Aldana Sellschopp, que narra “a grandes rasgos” la historia del origen del Ejército Zapatista de Liberación nacional (EZLN), es la novela escrita por un chiapaneco que mejor retrata el movimiento rebelde surgido públicamente el 1 de enero de 1994.
El propio autor afirmó que “la novela llegó con una mirada política y contra un discurso hegemónico, lo tuvo que ver para que se leyera tanto y tenga tantas reediciones y ahora a sus 20 años es increíble cómo la gente la busca y la pide. Es una nueva novela histórica. No es la novela histórica tradicional. Nos plantea un reto de estructuras, lenguaje y vinculación de personajes, lo que la hace diferente”.
Subrayó: “La novela es contar a grandes rasgos cómo surgió el movimiento guerrillero del EZLN, una guerrilla singular, con sus características regionales en términos de nación, que abrevaba necesariamente de la revolución cubana y de los movimientos de Centro América”.
Originario del municipio de Yajalón, situado en la región norte selva del estado, Aldana Sellschopp expresó: que al libro lo “hace singular que lo escriba un chiapaneco que conoce las regiones, las lenguas, los actores políticos, que no estamos ajenos a lo que ocurrió y lo que ha seguido ocurriendo en las comunidades indígenas”.
Pedro Faro, integrante del Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas (Frayba), dijo que Nudo de serpientes es “uno de libros más entrañables que se han escrito en Chiapas”, que “se ha convertido en uno de los clásicos y tiene todos los elementos para considerarlo de esta manera; es un libro que a mi parecer llegó para quedarse. Es una obra que de origen tiene esa magia que cautiva a cualquier lector a prueba de fuego”.
En un mensaje que Jorge Sanatiago, miembro del consejo del Frayba, leyó durante la presentación que se llevó a cabo el sábado en las instalaciones del Museo Jtatik Samuel, situado en el poniente de San Cristóbal, Faro manifestó que Nudo de serpientes “se puede considerar una de las primeras novelas en Chiapas, en lograr ser una novela total”, que “representa no solo la realidad de Chiapas, sino la de un país, la de un mundo explotado, sometido a los dictados del poder, de ese dominio que va de lo más elemental y cotidiano, al poder de colonización del pensamiento, que nos sumerge a una humanidad del espectáculo que vivimos hoy, ante el sistema decadente de partidos, vinculados con el crimen organizado y los gobiernos criminales en México”.
Ante de leer el texto de Faro, Santiago leyó “una partecita de un libro que se llama Hermanos en armas, de Luis Hernández Navarro, en el que habla de un acontecimiento al que se va a referir Nudo de Serpientes: ‘Golonchán ocupa un lugar destacado en la geografía de la ignominia chiapaneca. En 1980, en esa comunidad enclavada en el municipio de Sitalá, el Ejército masacró a un grupo de campesinos. Por lo menos 12 de ellos fueron asesinados e incinerados. El general Absalón Castellanos Domínguez era el jefe de la 31 zona militar, nieto de don Belisario Domínguez. Entre 1982 y 1988 gobernó el estado e hizo que la represión se intensificara y sus propiedades crecieran. El 3 de enero de 1994, los zapatistas lo tomaron prisionero en su rancho el Momón. El general fue sometido junto a René Rodríguez su guardaespaldas y chofer por centenares de milicianos insurrectos, muchos de ellos peones de sus ranchos o hijos de ellos. Durante unas horas, el casco de la antigua hacienda familiar se convirtió en su prisión. Más adelante fue trasladado a las bodegas de una organización cafetalera del municipio de Las Margaritas y luego rumbo a La Realidad´’”.
Agregó Jorge Santiango: “Son dos o tres páginas en las que habla de este acontecimiento, que me parece importante porque va a ser el punto clave de esta novela”.
Alejandro Aldana, quien tomó la palabra después, recordó que “cuando ocurrió la masacre tenía yo 7 años. Ese día llevó el Ejército a un grupo de campesinos (de Golonchán) desnudos, golpeados y encadenados, atrás de la góndola de una camioneta. Estaba estacionada frente a mi casa. Empezó a llover y me sorprendió mucho, en la mentalidad del niño, que estuvieran encadenados, lloviendo y no los metieran a una casa. La imagen se quedó tan grabada que después se convirtió en un libro que se llama Nudo de serpientes”.
Al participar en la presentación de la edición conmemorativa de los 20 años de la obra, la escritora tsotsil, Cristina Patishtán, consideró que “a través de la figura de los personajes mencionados, Nudo de serpientes ayuda a entender las condiciones históricas y relaciones humanas que detonaron el conflicto en Chiapas a finales del siglo XX y cómo el poder institucional termina por ahogar ciertos canales de poder y empujar a un levantamiento armado”.
La obra, abundó, “es sobresaliente, debido a que registra un antecedente del movimiento zapatista de 1994, con un amplio valor artístico y estético dentro de la literatura chiapaneca. Mediante la ficción leemos una mirada literaria del estallido del movimiento para entender el proceso y la evolución de los conflictos de Chiapas y de México”.
También participó en la presentación, el escrito tsotsil Mikel Ruiz, autor de la novela La ira de los murciélagos, quien expresó que Nudo de serpientes “es una obra que se lee como antídoto contra la amnesia. A través de la ficción el pasado se reconstruye con los personajes y sus acciones que marcaron un cambio profundo en Chiapas; nos recuerda y complementa los vacíos de nuestra propia historia”.
Jorge Aldana explicó que “el libro tiene como ocho ediciones y la novedad en esta nueva conmemorativa de los 20 años es que trae un aparato crítico y varios escritores y académicos nacionales y estatales hacen una reflexión sobre” ella, pero “la novela en sí es la misma. Lo novedoso es este aparato crítico que es una parte del libro en la que vienen todos los ensayos”.
La moderadora, Natalia Bojorquez, directora del Museo Jtatik Samuel, manifestó que se presentó el libro porque “es importante rescatar las narrativas y los relatos de este proceso de luchas, caminos, rebeldía y resistencia en Chiapas”.
Con información de La Jornada



