Dormir menos de seis horas por noche de forma recurrente representa una de las principales amenazas para la salud muscular en las mujeres, un factor que cobra especial relevancia a partir de los 40 años con el inicio de la sarcopenia, proceso biológico caracterizado por la disminución progresiva de la fuerza y el tejido muscular.
Especialistas e investigaciones médicas advierten que la falta de descanso nocturno adecuado interrumpe los procesos de síntesis de proteínas y la liberación de la hormona del crecimiento, mecanismos esenciales que el organismo ejecuta durante el sueño profundo para reparar las fibras musculares.
Estudios citados por la International Sports Sciences Association (ISSA) revelan que mantener jornadas de descanso reducidas a 5.5 horas puede derivar en una pérdida de masa muscular de hasta un 60 %, en comparación con personas que duermen 8.5 horas, quienes registran un incremento significativo en el desarrollo de sus tejidos.
El impacto del insomnio o las pocas horas de sueño afecta con mayor severidad a la población femenina debido a cambios hormonales vinculados a la perimenopausia y la menopausia, aunados a factores como el consumo insuficiente de calorías o la ausencia de rutinas de entrenamiento de fuerza.
Aunque se suele recurrir al descanso prolongado durante los fines de semana para mitigar el agotamiento, los expertos señalan que esta medida no revierte las alteraciones metabólicas ni el desgaste acumulado. La pérdida constante de músculo no solo compromete la apariencia física, sino también la densidad ósea, la capacidad metabólica y la movilidad independiente a largo plazo.
Para preservar la fuerza muscular y prevenir un deterioro prematuro del sistema musculoesquelético, médicos coinciden en que la recomendación general para adultos es mantener un periodo de descanso continuo de calidad de entre siete y nueve horas cada noche.
Con información de Infobae.


