La inteligencia artificial (IA) podría acelerar el crecimiento económico mundial, aunque también profundizar las desigualdades entre países, empresas y trabajadores, advirtieron especialistas del Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Los principales riesgos se concentran en las economías en desarrollo, las pequeñas empresas y los jóvenes que ingresan al mercado laboral, debido a las diferencias en acceso a tecnología, energía y capacitación.
El FMI estima que una adopción eficaz de la IA podría añadir hasta 0.5 puntos porcentuales al crecimiento mundial anual a mediano plazo, aunque los beneficios observados hasta ahora en la productividad son considerablemente menores. Por su parte, la OCDE calcula que esta tecnología podría incrementar entre 0.4 y 1.2 puntos porcentuales el crecimiento anual de la productividad en sus países miembros, pero advierte que su integración en las actividades empresariales sigue siendo limitada.
La expansión de la IA ha impulsado inversiones millonarias en semiconductores e infraestructura tecnológica, contribuyendo al crecimiento económico y al avance de los mercados bursátiles. Sin embargo, persisten dudas sobre la rentabilidad de estos proyectos frente a sus elevados costos. Los especialistas señalaron que existe una brecha importante entre el potencial de la tecnología y su utilización efectiva, especialmente en las economías con menor desarrollo digital.
En el ámbito laboral, el FMI calcula que alrededor del 40% de los empleos del mundo podrían verse afectados por la inteligencia artificial. Empresas como Barclays, eBay y Qualcomm han anunciado o contemplan recortes de personal vinculados con procesos de reducción de costos y reorganización tecnológica. Los expertos advirtieron que los trabajadores jóvenes podrían enfrentar mayores dificultades para adquirir experiencia si la IA sustituye las tareas que tradicionalmente desempeñan al comenzar sus carreras.



