Especialistas en gestión hídrica y organizaciones ambientales solicitaron a las empresas tecnológicas transparentar el consumo actual y futuro de agua de sus centros de datos en México, ante la expansión de la infraestructura para inteligencia artificial (IA). Durante un foro organizado por Ecolab y el Consejo Consultivo del Agua, advirtieron que la falta de información dificulta evaluar el impacto de estas instalaciones y garantizar el abastecimiento para la población.
Querétaro concentra la presión hídrica
La entidad reúne aproximadamente el 72% de la capacidad instalada de centros de datos del país, pese a enfrentar problemas de disponibilidad de agua. La Asociación Nacional de Entidades de Agua y Saneamiento (ANEAS) informó que desarrolla, junto con autoridades estatales, un proyecto piloto para transparentar el consumo de estas instalaciones, cuyos primeros resultados públicos se esperan en 2027. Organizaciones ambientalistas también han solicitado suspender temporalmente nuevos proyectos mientras se evalúa su impacto acumulado.
Conagua prepara nuevas disposiciones
La Comisión Nacional del Agua trabaja en medidas para mejorar la medición y promover el reúso del recurso, como parte de la reglamentación derivada de la reforma hídrica de diciembre de 2025. Su subdirector jurídico, Óscar Jovanny Zavala Gamboa, señaló que el proyecto de reglamento está en revisión, aunque todavía no se han anunciado obligaciones específicas para los centros de datos.
Piden medir el consumo directo e indirecto
Representantes de Agua Capital y WWF México señalaron que las evaluaciones deben incluir tanto el agua utilizada para enfriar los equipos como la requerida para generar electricidad. La Agencia Internacional de Energía estima que el consumo eléctrico mundial de los centros de datos podría aumentar de 415 terawatts hora en 2024 a 945 en 2030, lo que incrementa la necesidad de planificar sus efectos ambientales.
Reúso y transparencia, principales desafíos
Los especialistas propusieron considerar la disponibilidad de agua antes de autorizar nuevas instalaciones, incentivar el uso de agua tratada y evaluar los efectos sobre las comunidades y los ecosistemas. ANEAS advirtió que el agua de primer uso suele ser más barata que la regenerada, lo que desalienta su reutilización. Además, pidió a las empresas revelar sus necesidades de abastecimiento a cinco, diez y hasta veinte años para anticipar la demanda industrial y doméstica.



