La novela Donde el agua trabaja, del escritor peruano David Silva Rojas, ganadora de la primera edición del Premio de Novela Almadía-Arrufat, enfrenta señalamientos por el presunto uso de inteligencia artificial en su elaboración. Una investigación publicada por el diario español El País sostiene que el texto habría sido escrito en un 99 por ciento con esta tecnología, cuyo uso estaba prohibido en las bases del certamen.
Ante las acusaciones, la editorial mexicana Almadía suspendió la campaña de promoción del libro y anunció que revisará el caso para reunir más información. La obra fue publicada el 13 de octubre y formaba parte de una estrategia de difusión que contemplaba presentaciones en distintos países de habla hispana, entre ellos España, Argentina, Perú, Colombia y México.
El premio fue anunciado el pasado 24 de julio, luego de que un jurado integrado por las escritoras Cristina Rivera Garza, Selva Almada y Mónica Ojeda eligiera la novela por unanimidad. En su fallo, destacaron la calidad narrativa, el manejo del lenguaje y la representación del paisaje andino, la memoria colectiva y las relaciones humanas en un entorno rural. El reconocimiento contempla una dotación de 20 mil euros, equivalentes aproximadamente a 400 mil pesos, según la publicación.
Para sustentar su investigación, El País reportó haber sometido la obra al programa Pangram, una herramienta de detección de textos generados con inteligencia artificial. Sin embargo, este tipo de sistemas ha sido cuestionado por sus posibles falsos positivos y errores, por lo que sus resultados no constituyen por sí solos una prueba definitiva de que una obra fue escrita mediante IA. Silva Rojas no respondió a las preguntas de los periodistas que realizaron la investigación.
En un comunicado, Almadía señaló que, hasta el momento, no cuenta con elementos para desconfiar de la palabra del autor, quien aseguró por escrito que no utilizó herramientas de inteligencia artificial. La editorial también sostuvo que ni el jurado ni su equipo detectaron indicios de esta tecnología durante la lectura y advirtió sobre los riesgos de delegar en programas automatizados la decisión definitiva sobre la autoría de una obra literaria.
Con información de La Jornada.



