Israel celebra este martes 27 de octubre de 2026 elecciones legislativas en medio de cuestionamientos a la gestión del primer ministro Benjamin Netanyahu por los fallos de seguridad previos al ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023, la conducción de la guerra en Gaza y el impacto económico de las operaciones militares en Oriente Medio.
La contienda enfrenta al partido Likud, encabezado por Netanyahu, con una oposición liderada por Gadi Eisenkot, exjefe del Ejército israelí, quien busca formar un gobierno alternativo después de casi 19 años acumulados de Netanyahu al frente del Ejecutivo.
Los ciudadanos elegirán a los 120 integrantes de la Knéset, el Parlamento israelí. Para formar gobierno, los partidos deberán reunir el respaldo de al menos 61 legisladores, por lo que la integración de coaliciones será determinante para definir al próximo primer ministro.
Los sondeos previos apuntaban a dificultades para que cualquiera de los bloques consiguiera por sí solo la mayoría parlamentaria, lo que anticipa negociaciones entre las distintas fuerzas políticas.
Participación electoral alcanza su nivel más alto desde 1973
La Comisión Electoral informó que, hasta las 14:00 horas locales, había votado el 44.9% de los ciudadanos inscritos, equivalente a aproximadamente 3 millones 290 mil personas.
De acuerdo con la autoridad, se trata del porcentaje de participación más alto registrado a esa hora desde 1973, cuando comenzaron las mediciones comparables.
La jornada cuenta con 7 millones 331 mil 981 ciudadanos habilitados para votar y 12 mil 18 centros de votación. Las casillas abrieron a las 7:00 horas y tienen previsto cerrar a las 22:00 horas, tiempo local.
Después del cierre comenzará el conteo de sufragios, cuyos resultados permitirán conocer la distribución de los escaños y las posibilidades de cada partido para negociar una coalición de gobierno.
El ataque de Hamás y la responsabilidad política
Uno de los principales temas de la campaña es el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023, que dejó alrededor de mil 200 muertos y desencadenó la ofensiva militar israelí en la Franja de Gaza.
Los fallos de seguridad que permitieron la incursión han generado exigencias de distintos sectores de la sociedad israelí para establecer una comisión de investigación que determine las responsabilidades políticas y militares.
Netanyahu ha rechazado los señalamientos de sus adversarios y sostiene que los servicios de seguridad no le informaron oportunamente sobre el ataque. Como alternativa, propuso una instancia investigadora cuyos integrantes serían designados por los partidos representados en el Parlamento.
Eisenkot, por su parte, responsabiliza al Gobierno por los errores que precedieron a la ofensiva y cuestiona los resultados de la conducción política y militar durante la guerra.
Gaza y la estrategia militar, en el centro del debate
La seguridad nacional también ocupa un lugar central en la disputa electoral. Desde octubre de 2023, Israel ha desarrollado operaciones contra Hamás en Gaza y Hezbolá en Líbano, además de ataques contra Irán.
El Gobierno de Netanyahu defiende una estrategia basada en operaciones militares preventivas y acciones contra organizaciones que considera amenazas para el país. Sin embargo, la duración de los enfrentamientos, la movilización recurrente de reservistas y las consecuencias humanitarias han provocado cuestionamientos dentro y fuera de Israel.
Según cifras del Ministerio de Salud de Gaza, alrededor de 74 mil personas han muerto en el territorio palestino durante el conflicto.
Mientras Netanyahu presenta las operaciones como necesarias para garantizar la seguridad israelí, Eisenkot sostiene que el Gobierno no ha logrado eliminar la capacidad militar y política de Hamás.
Servicio militar y exenciones para los ultraortodoxos
Otro de los asuntos que divide a los partidos es el servicio militar obligatorio y, en particular, las exenciones concedidas a estudiantes de instituciones religiosas ultraortodoxas.
La discusión se desarrolla mientras las Fuerzas Armadas israelíes han advertido sobre la necesidad de contar con más efectivos para mantener sus operaciones.
El Likud ha sostenido alianzas con partidos ultraortodoxos que buscan preservar las exenciones. En contraste, sectores de la oposición plantean ampliar el reclutamiento de integrantes de esta comunidad.
Eisenkot ha cuestionado la postura de Netanyahu sobre el tema. El debate también involucra el papel de la religión en las instituciones públicas, la educación y las normas que regulan la vida social.
Costo de vida y gasto militar presionan a los hogares
La economía es otra de las preocupaciones de los votantes. El costo de la vivienda, los alimentos y otros bienes de consumo ha presionado el poder adquisitivo de los hogares, mientras el gasto militar ha aumentado desde el inicio de la guerra.
Entre los factores señalados en el debate económico se encuentran la competencia limitada en determinados mercados, las barreras comerciales y las dificultades para acceder a una vivienda.
El incremento del presupuesto de Defensa y los ajustes fiscales aplicados para financiar las operaciones militares también forman parte de las críticas a la gestión gubernamental.
La elección representa, por tanto, una evaluación tanto de la política de seguridad como de la capacidad del Ejecutivo para atender las consecuencias económicas del conflicto.
Cisjordania y la situación judicial de Netanyahu
La política israelí en Cisjordania ocupada es otro de los puntos de controversia, debido a la expansión de los asentamientos y las denuncias de ataques de colonos contra habitantes palestinos. Los asentamientos israelíes en territorio ocupado son considerados contrarios al derecho internacional.
Netanyahu ha respaldado la expansión de estas comunidades y expresado apoyo a la anexión de partes de Cisjordania, posiciones que han provocado críticas internacionales y discusiones sobre posibles sanciones económicas contra Israel.
Durante la campaña, el primer ministro advirtió sobre los riesgos de un eventual aislamiento económico y planteó que el país debía prepararse para distintos escenarios. Sus declaraciones sobre alternativas como el uso de criptomonedas fueron cuestionadas por sus adversarios y motivaron una respuesta del Banco Central israelí.
El mandatario también enfrenta un juicio por corrupción en Israel y una orden de arresto emitida por la Corte Penal Internacional por presuntos crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad relacionados con Gaza. Netanyahu ha rechazado las acusaciones.
En el ámbito internacional, cuenta con el respaldo del presidente estadounidense Donald Trump, quien expresó públicamente su apoyo durante la campaña.
Un resultado que dependerá de las coaliciones
Más allá del número de votos que obtengan el Likud y las fuerzas opositoras, la distribución de los 120 escaños de la Knéset será decisiva para definir el futuro del Gobierno.
Si ningún bloque alcanza los 61 legisladores necesarios, los partidos deberán negociar alianzas para formar una mayoría parlamentaria. El resultado determinará si Netanyahu logra mantenerse en el poder o si Eisenkot consigue reunir los apoyos suficientes para encabezar una nueva administración.
La jornada electoral se desarrolla en un contexto marcado por la seguridad, la guerra, las tensiones sociales y el costo económico del conflicto, factores que han colocado la continuidad política de Netanyahu entre los principales asuntos en disputa.
Con información de: Uno TV



