Por Daniela Lara
Entre flores, juguetes, muñecas y muestras de cariño, la tumba de la pequeña Poleth Viridiana volvió a convertirse en uno de los puntos que despertaron curiosidad entre quienes acudieron este 2 de noviembre al panteón del Saucito, en San Luis Potosí.
A diferencia de otras sepulturas, la de la niña destaca por su peculiar apariencia, pues está decorada como una pequeña casita de color rosa, rodeada de muñecas, peluches y distintos obsequios que los visitantes dejan como muestra de afecto o en agradecimiento por algún favor que aseguran haber recibido.
La historia de Viridiana Poleth Salinas Torres se remonta a 1999, cuando falleció a los 11 años de edad a causa de lupus eritematoso, enfermedad que padecía desde pequeña. Sin embargo, su nombre trascendió con el paso del tiempo debido a una leyenda que comenzó a circular entre los visitantes del cementerio.
De acuerdo con el relato popular, una mujer habría soñado con una niña que le pidió visitar la tumba de su padre, a quien tenía tiempo sin recordar. Al acudir al panteón, reconoció en una fotografía a la pequeña que había aparecido en sus sueños, lo que dio origen a la creencia de que Poleth es una especie de mensajera de las almas olvidadas.
Desde entonces, su sepultura comenzó a recibir visitantes que llegan a dejarle juguetes, flores y cartas, mientras otros se acercan para pedirle algún milagro o agradecerle por favores que aseguran haber recibido.
Así, en una fecha dedicada a recordar a quienes ya no están, la pequeña Poleth continúa siendo parte de las historias que dan identidad al panteón del Saucito, donde la memoria, las tradiciones y las creencias populares también encuentran un lugar entre las tumbas.



