Nuevas pistas, 51 años después
La Fiscalía de Roma reabrió el caso del asesinato del escritor y cineasta Pier Paolo Pasolini, ocurrido el 2 de noviembre de 1975 en un descampado de Ostia, Italia. La decisión se produjo tras una denuncia del abogado Stefano Maccioni, quien aportó un testimonio hasta ahora desconocido, presuntamente de un integrante jubilado de las fuerzas del orden con información sobre las primeras investigaciones. Es la tercera ocasión en que el letrado consigue impulsar nuevas pesquisas, luego de procedimientos abiertos en 2010 y 2023 que fueron cerrados sin conclusiones definitivas.
La versión oficial, bajo cuestionamiento
Por el crimen fue condenado Pino Pelosi, entonces de 17 años, quien afirmó que había discutido con Pasolini durante un encuentro sexual y lo golpeó con una tabla antes de huir en el automóvil del cineasta, atropellándolo accidentalmente. Sin embargo, la propia sentencia señaló indicios de que no había actuado solo. Pelosi murió en 2017 y, en años posteriores a su condena, ofreció versiones contradictorias; en algunas aseguró que otras tres o cuatro personas participaron en el homicidio y lo amenazaron para que guardara silencio.
Posibles vínculos políticos y criminales
Maccioni plantea que el asesinato pudo estar relacionado con las investigaciones y denuncias que Pasolini desarrollaba antes de morir, particularmente en su película Salò y el libro inconcluso Petróleo, publicado en 1992. Esta última obra abordaba presuntas conexiones políticas y mafiosas en torno a la empresa energética ENI y la muerte de su presidente, Enrico Mattei. Otra línea de investigación considera el posible vínculo entre el robo de rollos de Salò en los estudios Cinecittà y una cita en Ostia para recuperarlos, en la que habrían intervenido integrantes de la banda criminal romana de la Magliana.
Indicios pendientes de esclarecer
Entre las nuevas pistas figuran grabaciones de la televisión pública RAI y testimonios publicados en los días posteriores al asesinato. Además, una investigación anterior impulsada por Maccioni identificó rastros de ADN de tres personas no identificadas en la ropa de Pasolini; las muestras fueron comparadas con las de 30 individuos relacionados con las pesquisas, pero ninguna coincidió. El abogado sostiene que estos indicios respaldan la hipótesis de que Pelosi no estuvo solo y pidió a quienes tengan información que rompan el silencio para esclarecer un crimen que permanece sin resolver. ■ El País



