El rey Carlos III concluyó el pasado miércoles una visita oficial de más de una semana por Bahamas, Guyana y Antigua y Barbuda, marcada por las demandas de los países caribeños para que Reino Unido otorgue compensaciones por los daños históricos del tráfico de personas esclavizadas. Durante los encuentros, líderes de la Comunidad del Caribe (Caricom) insistieron en la necesidad de abordar la deuda histórica de la Corona británica con la región.
Durante su participación en los actos oficiales, el monarca calificó la trata de esclavos como un episodio infame y expresó su pesar por sus consecuencias, que todavía afectan a las sociedades caribeñas. Sin embargo, evitó comprometerse con indemnizaciones económicas y planteó la posibilidad de impulsar iniciativas de colaboración a futuro. Carlos III carece de facultades para autorizar por sí mismo pagos de esta naturaleza, que dependerían del Gobierno británico.
El primer ministro británico, Andy Burnham, descartó entregar fondos reparatorios y sostuvo que la sociedad actual no debe asumir responsabilidades económicas por hechos ocurridos hace siglos. Aunque manifestó disposición al diálogo para mantener la relación con los países caribeños, limitó la respuesta del Gobierno a gestos diplomáticos. La postura provocó críticas de representantes regionales, entre ellos Hilary Beckles, presidente de un comité caribeño sobre reparaciones, quien calificó la esclavitud como una de las mayores atrocidades de la era moderna.
Pese a las diferencias, el primer ministro de Antigua y Barbuda, Gaston Browne, llamó a modernizar la Caricom y convertirla en una plataforma de cooperación para el crecimiento y desarrollo regional. Las demandas de reparación también han sido acompañadas por protestas en Guyana, donde manifestantes denunciaron el enriquecimiento del Imperio británico mediante el trabajo forzado de millones de africanos. ■ MVS Noticias



