Google modificará el acceso a sus servicios educativos para que los estudiantes de primaria y secundaria en Estados Unidos no puedan utilizar su motor de búsqueda ni sus herramientas de inteligencia artificial (IA), a menos que los administradores escolares autoricen expresamente su activación. La decisión ha generado críticas de educadores y organizaciones defensoras de la niñez, que consideran que la empresa presiona a las escuelas para adoptar su tecnología.
Chris Phillips, vicepresidente y gerente general de Educación de Google, informó que las funciones de Gemini, Gemini Notebook y Gemini en Classroom, así como el buscador de la compañía, permanecerán desactivadas automáticamente en las cuentas de estudiantes de educación básica hasta que las autoridades escolares decidan habilitarlas.
La medida ocurre después de que Google enfrentara cuestionamientos por activar en agosto su chatbot Gemini para estudiantes de educación básica que utilizan Google Classroom. Anteriormente, la herramienta solo podía habilitarse para alumnos de 18 años o más. La empresa, con sede en California, asegura que alrededor de 150 millones de estudiantes y docentes utilizan su plataforma educativa a nivel mundial.
Lina Khan, expresidenta de la Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos, criticó la decisión y acusó a Google de aprovechar su posición dominante en el mercado de búsquedas para impulsar la adopción de sus herramientas de inteligencia artificial. Consideró que la medida evidencia los riesgos de que una empresa controle servicios tecnológicos esenciales para las escuelas.
Las críticas también llegaron de organizaciones defensoras de los derechos de la infancia. Josh Golin, director ejecutivo de Fairplay, sostuvo que la estrategia podría perjudicar a Google y cuestionó que la incorporación de sus productos responda a necesidades educativas. Además, recomendó a las escuelas considerar alternativas de búsqueda que protejan la privacidad de los estudiantes.
El debate ocurre mientras distritos escolares de ciudades como Nueva York y Los Ángeles mantienen restricciones temporales al uso de herramientas de inteligencia artificial generativa en niveles de educación básica, mientras evalúan sus riesgos y elaboran políticas para regularlas.
Aunque cada vez más estudiantes recurren a la IA para realizar tareas escolares, especialistas han advertido que estas herramientas también pueden facilitar el plagio, reducir el pensamiento crítico y generar interrogantes sobre sus efectos en el desarrollo cognitivo de los menores. ■ Proceso


