Un cantante brasileño, cuya fama se disparó en redes sociales por su talento musical y por su asombroso parecido físico con el actor Daniel Radcliffe, conocido por ser el protagonista de Harry Potter, ha tenido que tomar una decisión drástica, cambiar su nombre artístico para evitar una demanda multimillonaria de Warner Bros.
El artista, que hasta hace unos días era conocido en todo el internet como ‘Harry Bruxo’ anunció a través de sus plataformas oficiales que dejará de usar el nombre que lo hizo viral. ¿La razón? El estudio, dueño de los derechos de la franquicia de Harry Potter, ha puesto el ojo sobre él, especialmente sobre el uso de la imagen y los nombres comerciales.
“Warner Bros que es una empresa respetada se puso en contacto con nuestro asesor de marcas y patentes y nos explicó que no podíamos seguir utilizando ese nombre” Así que por respeto a Harry Potter. Gente, yo no soy Harry Potter. Voy a eliminar el nombre de Harry de todas mis redes sociales”, mencionó Bruxo en un comunicado oficial.
Brasileño idéntico a Harry Potter en problemas con Warner Bros
Todo comenzó como una coincidencia genética, ya que el cantante tiene un parecido impresionante con el actor, sin embargo el uso de las icónicas gafas redondas, la complexión delgada y una estructura facial casi idéntica hicieron que las comparaciones llegaran hasta Warner. El cantante brasileño se nombró Harry Bruxo y su contenido, que mezclaba música con estéticas que recordaban al mundo mágico de J.K. Rowling, le permitió construir una comunidad sólida de seguidores que lo bautizaron como el “Harry Potter de Brasil“.
Sin embargo, lo que para los fans era un homenaje divertido, para Warner Bros. se convirtió en una posible infracción de marca. Según un comunicado emitido en el perfil oficial de Harry Bruxo, el equipo legal de la productora contactó al equipo del cantante para advertirle que el uso del nombre “Harry” junto con términos asociados a la magia como “Bruxo” generaba una confusión comercial que vulneraba sus derechos de propiedad intelectual.



