La avenida Venustiano Carranza, considerada uno de los corredores más representativos de San Luis Potosí, hoy ofrece una imagen muy distinta a la que presume el discurso oficial del Ayuntamiento capitalino.
Monumentos deteriorados, esculturas oxidadas, banquetas rotas y un persistente olor a orines forman parte del paisaje cotidiano, sin que exista una intervención integral por parte del gobierno municipal encabezado por Enrique Galindo Ceballos.
A lo largo de Carranza, especialmente en zonas donde se concentran esculturas y elementos conmemorativos, es evidente el abandono institucional.
Las piezas metálicas presentan corrosión avanzada, placas ilegibles y estructuras dañadas, mientras que el entorno inmediato se encuentra cubierto de basura, grafiti y manchas de orina, lo que refleja falta de mantenimiento, vigilancia y respeto por el espacio público.
La avenida Venustiano Carranza, considerada uno de los corredores más representativos de San Luis Potosí, hoy ofrece una imagen muy distinta a la que presume el discurso oficial del Ayuntamiento capitalino.
Monumentos deteriorados, esculturas oxidadas, banquetas rotas y un persistente olor a orines forman parte del paisaje cotidiano, sin que exista una intervención integral por parte del gobierno municipal encabezado por Enrique Galindo Ceballos.
A lo largo de Carranza, especialmente en zonas donde se concentran esculturas y elementos conmemorativos, es evidente el abandono institucional.
Las piezas metálicas presentan corrosión avanzada, placas ilegibles y estructuras dañadas, mientras que el entorno inmediato se encuentra cubierto de basura, grafiti y manchas de orina, lo que refleja falta de mantenimiento, vigilancia y respeto por el espacio público.



