La tala de un árbol de más de 80 años frente a una sucursal de Banamex en Ciudad Valles volvió a poner en el centro del debate la intervención en el arbolado urbano en San Luis Potosí. De acuerdo con autoridades municipales, el permiso otorgado era únicamente para podar o recortar las ramas del ejemplar debido a su tamaño; sin embargo, el guamúchil —ubicado sobre el bulevar México-Laredo— fue derribado por completo. La Dirección de Ecología determinó que sí hubo incumplimiento del permiso otorgado.
De acuerdo con la Ley de Protección y Conservación de Árboles Urbanos del Estado de San Luis Potosí, cualquier intervención en el arbolado urbano requiere autorización previa de la autoridad competente. El artículo 13 establece que la poda, trasplante o derribo sólo puede realizarse con permiso; el artículo 14 señala que la autorización debe especificar las condiciones de la intervención, y el artículo 27 considera infracción realizar estas acciones sin autorización o incumpliendo lo establecido.
Casos relacionados con la tala o daño al arbolado urbano se han registrado en otras partes del estado. En la capital potosina, autoridades municipales han aplicado sanciones a particulares y empresas por retirar árboles sin autorización, además de exigir la reposición del arbolado o la participación en programas de reforestación para compensar el daño ambiental.
Especialistas señalan que los árboles maduros cumplen funciones ambientales difíciles de reemplazar en el corto plazo. Un árbol de varias décadas puede capturar mayores cantidades de dióxido de carbono, producir más oxígeno y generar sombra que ayuda a disminuir la temperatura en las ciudades, además de servir como refugio para aves e insectos.
Por ello, la pérdida de árboles antiguos representa un impacto ambiental importante, ya que un ejemplar joven puede tardar entre 30 y 50 años en alcanzar el tamaño y los beneficios ecológicos que brinda un árbol maduro en zonas urbanas.



