En el Callejón del Buche, ubicado en la calle Ignacio Altamirano del barrio de Santiago, las familias se prepararon para celebrar el viernes de Dolores, una tradición religiosa que ha perdurado por más de 130 años y que continúa siendo una de las más representativas de la capital potosina.
Durante un recorrido realizado por Potosí Noticias, se constató que desde las primeras horas del día los habitantes del callejón comenzaron a instalar los altares dedicados a la Virgen de los Dolores, con los elementos tradicionales que forman parte de esta conmemoración.
El viernes de Dolores se celebra el viernes previo al inicio de la Semana Santa y recuerda los siete dolores de la Virgen María, motivo por el cual los hogares católicos colocan altares para honrar su sufrimiento y expresar devoción.
En uno de los hogares, una de las habitantes explicó que las imágenes religiosas que resguarda su familia tienen una larga historia y han sido transmitidas de generación en generación.
“La Virgen pasó a ser de nosotros hace dos años, pero ya teníamos entre 15 y 20 años celebrándola. Tanto la Virgen como el Cristo tienen más de 100 años y han estado en la familia desde mis suegros”, relató.
Detalló que, para conservar la imagen del Cristo, su esposo elaboró una peluca con su propio cabello, con el objetivo de mantener en buen estado la figura religiosa.
La habitante también compartió que, de acuerdo con la tradición familiar, las imágenes han sido consideradas milagrosas por las personas que acuden a visitarlas y a orar frente al altar.
Recordó un episodio ocurrido años atrás, cuando un incendio consumió el altar que su suegra había preparado, sin que ninguno de los integrantes de la familia resultara lesionado, hecho que atribuyen a la protección divina.
Como parte de la celebración, los habitantes del callejón acostumbran ofrecer reliquias a quienes recorren los altares, entre ellas nieve, agua fresca, galletas y botanas.
“A partir de las 18 horas empezamos a dar la reliquia. El año pasado repartimos alrededor de 450 vasos de nieve, además de agua y galletas”, comentó.
La entrevistada señaló que sus cinco hijos y otros familiares colaboran cada año en la organización de la celebración, aportando alimentos y ayudando en el montaje del altar.
Las familias del Callejón del Buche esperan la visita de cientos de personas durante la tarde y noche de este viernes, cuando el lugar se convierte en un punto de encuentro para vecinos y visitantes que recorren los altares y participan en la convivencia comunitaria.
Con el paso de los años, esta tradición ha sido preservada por los propios habitantes del barrio de Santiago, quienes continúan transmitiéndola a las nuevas generaciones como parte de su identidad cultural y religiosa.



