La teoría del efecto mariposa postula que acciones mínimas, como el batir de alas de una mariposa, pueden desencadenar eventos futuros de gran magnitud y caóticos, como un tornado en otro continente. Extender esta idea a escenarios donde intervengan agentes de mayor tamaño, como un hipopótamo o incluso cuatro, plantea interrogantes sobre el posible impacto y la magnitud de las perturbaciones resultantes en el sistema.
Solo así se explicaría como el delirio megalómano del mayor narco de la historia, a principios de los 80, derivó en la especie invasora más grande del planeta… ¡reconocida por el Guinness World Records!
Sí, Pablo Escobar, fallecido en 1993, es el responsable de que hoy en día, Colombia cuente con la mayor población de hipopótamos fuera de África, con más de 160 especímenes.
Tal es así, que la Ministra de Ambiente y Desarrollo Sostenible de Colombia, Irene Vélez, autorizó la eutanasia a 80 de estos ejemplares, en una medida drástica pero necesaria para controlar a estos gigantes de la naturaleza.
Obviamente, todo tiene un origen. Y éste nos lleva a la Hacienda Nápoles, la imponente finca de más de 2.000 hectáreas (un campo de fútbol mide, aproximadamente, 0,7 hectáreas), situada en Puerto Triunfo, entre Medellín y Bogotá.
Pablo Escobar decidió mostrar al mundo el poder que tenía, a través de la Hacienda Nápoles y lo que podía albergar. Así, desde 1981, el famoso narco contaba con pista de aterrizaje, plaza de toros o dinosaurios de cemento gigantes.
A estas excentricidades se sumó una colección de animales exóticos que, traídos de forma ilegal de otros países, acabaron conformando uno de los zoológicos más impresionantes del mundo.
Ahora, la joya de la corona de aquel imposible zoo fueron cuatro hipopótamos (un macho y tres hembras) que llegaron importados de Estados Unidos. Tener uno era imposible, pues Pablo Escobar tenía cuatro.
De 1981 saltamos a diciembre de 1993. Pablo Escobar muere tiroteado y la Hacienda Nápoles pasa a manos del Estado colombiano que llevó a todos los animales que aún estaban vivos a otros zoológicos, pero la cosa se complicó con los hipopótamos.
Por un lado, el peso. Un macho hipopótamos puede llegar a las tres toneladas, mientras que las hembras oscilan entre 650 y 2.300 kg. Su traslado se antojaba imposible.
Por otro lado, territorialmente hablando eran muy agresivos, lo que complicaba sobremanera capturarlos, implicando de nuevo el problema del peso y su potencia.
Con Información de The Daily Digest



