“Mientras yo esté en la titularidad -de la Conagua-, no habrá permisos de fracking como se conoce, porque primero deberían hacerse los estudios y buscarse técnicas que no pongan en riesgo los mantos acuíferos ni la cuestión ambiental de la Huasteca”, sentenció el director local de la Comisión Nacional del Agua en San Luis Potosí, Darío González Castillo.
Lo anterior, ante el anuncio de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo de que, para defender la soberanía energética, es necesario que se autorice el fracking para la extracción de gas no convencional en México,
González Castillo manifestó que, se estudiará la propuesta de la presidenta de México con las nuevas técnicas, “pero no refiriéndose al fracking, o sea, nuevas técnicas que pudieran permitir obtener las minitas de gas que pueda haber en alguna zona y poderlas extraer”.
Reconoció que, por la geología de la Huasteca hace especialmente arriesgada cualquier fracturación hidráulica. “La zona Huasteca es una zona con una formación calcita”, por lo que, perforar pozos verticales u horizontales “sería un alto riesgo, no solo por la calidad de agua que pueda utilizar este medio de extracción, sino también por la propia geología de la Huasteca”.
El funcionario federal detalló que, derivado de esto el subsuelo fracturado de la región sería el principal problema. “El tema de las fracturas siempre tendría un riesgo de contaminación de los mantos acuíferos o de la pérdida de la dirección de las corrientes interráneas de todo lo que vemos en la Huasteca”.
Abundó que, a diferencia de otras formas de extracción, el fracking no permite controlar lo que ocurre bajo tierra, “cuando haces actividades como la del fracking, donde no puedes controlar la presión del agua, de la arena, de los químicos, pues automáticamente conlleva a hacer riesgo, sin quererlo, que esto pueda pasar a los mantos freáticos”.
“Ustedes supieron el tema de Minera San Xavier, aquí en Cerro de San Pedro; a la fecha apenas vamos remediando el tema que hubo ahí. Imagínate que le hiciéramos esto a la Huasteca”, dijo. La mina de oro y plata a tajo abierto operó en Cerro de San Pedro en medio de una disputa ambiental y legal que se extendió por más de una década.



