Solo 3.5% obtiene justicia: el abandono institucional que enfrentan niñas y niños en SLP
En el marco del Día del Niño y la Niña, el diagnóstico “Realidades de las Niñeces en San Luis Potosí (2020–2025)” revela una realidad que contrasta con la celebración: miles de infancias viven cotidianamente violencia, abandono institucional e impunidad. Lejos de ser casos aislados, el informe documenta una crisis estructural que expone fallas profundas en la protección de niñas, niños y adolescentes en el estado.
En los últimos cinco años se han registrado más de 10 mil denuncias donde las víctimas son menores de edad, pero apenas el 3.5% de los casos se judicializa, lo que evidencia una alarmante brecha en el acceso a la justicia. La violencia comienza desde edades tan tempranas como los 6 años y afecta principalmente a niñas y adolescentes mujeres, confirmando que también existe un componente de género en esta crisis.
El panorama se agrava al observar la magnitud de los delitos: más de 3 mil carpetas por delitos sexuales en cinco años —equivalente a dos casos diarios—, además de 991 niñas, niños y adolescentes reportados como desaparecidos.
Las académicas que realizaron este diagnóstico son la Dra. Mariana Juárez Moreno, Mtra. Claudia Elizabeth Cuellar Ochoa y Mtra. Mónica Reynoso Morales. Estas cifras no solo reflejan la gravedad del problema, sino también la incapacidad institucional para prevenir, atender y sancionar estos hechos de manera efectiva.
Uno de los hallazgos más contundentes es que el hogar, el espacio que debería ser seguro, es el principal escenario de violencia. A esto se suman entornos escolares donde el bullying, el ciberacoso y la violencia física son frecuentes, concentrando más del 80% de las quejas relacionadas con menores. En el ámbito comunitario, la inseguridad y el trabajo infantil profundizan la vulnerabilidad de las niñeces, colocándolas en un entorno donde crecer sin violencia parece una excepción.
La normalización de la violencia es quizá uno de los datos más preocupantes: 42.7% de niñas y niños reporta haber recibido golpes en su familia, 32.6% ha sufrido burlas en la escuela y 7.3% ha vivido violencia sexual. Aún más grave, solo 4 de cada 10 hablan de lo que viven, y una parte significativa considera la violencia como una forma válida de disciplina. Esto no solo habla de agresiones constantes, sino de una cultura que las justifica y reproduce.
Más allá de las cifras, el diagnóstico reitera que las instituciones están fallando. La fragmentación, la falta de coordinación, la ausencia de datos confiables y un enfoque reactivo han impedido construir políticas efectivas. En un día que debería ser de celebración, las cifras obligan a una reflexión incómoda: mientras no se garantice la protección de las infancias, cualquier festejo resulta incompleto. La deuda con quienes deberían ser los más protegidos sigue creciendo, y el costo lo están pagando miles de niñas y niños en silencio.



