Hablar de salud emocional en los hijos ahora es más común de lo que era antiguamente, ya que se ha demostrado que cuidar y trabajar en las emociones de los hijos es igual de importante que la salud física. Sin embargo, muchos padres se enfrentan a la misma duda: ¿cómo fortalecer la estabilidad emocional de un niño adecuadamente? La respuesta no está en grandes discursos, sino en las rutinas diarias.
En entrevista para Aleteia, la psicóloga infantil Sonia Rivera explica que la inteligencia emocional se entrena en casa a través de pequeños hábitos.
Los padres en la salud emocional de los hijos

La especialista explicó la importancia de poner en práctica ciertos hábitos que ayudarán a los hijos a reconocer sus emociones y encaminarlas. Lograrlo les permitirá comprender cada una y expresarla de manera correcta.
“La base siempre será construir un entorno donde las relaciones sean amorosas y respetuosas. Sin embargo, el verdadero reto para los padres suele ser la gestión de los límites: algunos recurren a los gritos, otros a los golpes, y a muchos otros les cuesta trabajo que sus hijos sigan las instrucciones a pesar del diálogo”, explico Rivera.
La especialista desglosa los hábitos esenciales para guiar a los más pequeños hacia un desarrollo psicológico fuerte y seguro.
1Separar la conducta de la identidad
Sonia explicó que “nunca debemos condicionar el amor ni poner etiquetas como “eres un niño desobediente” o “te portas mal”. El comportamiento es una acción, no la definición del niño”.
Como padres es importante saber que cada niño tiene una manera distinta de aprender y cada uno tiene talentos diferentes, por lo tanto es necesario identificar cuáles son los gustos y talentos de los niños.
2Establecer anclas en el día a día
Mantener rutinas claras en casa, fomentar actividades extraescolares que los motiven, asegurar tiempo de calidad exclusivo con los padres y, fundamentalmente, reducir el tiempo en pantallas.
Establecer “anclas” en la rutina de un niño es, literalmente, darle un piso firme donde sostenerse cuando su mundo emocional se agita. Para los niños, la predictibilidad es sinónimo de seguridad: si saben qué va a pasar, su sistema nervioso se relaja.
3Encontrar el balance en la crianza

La salud emocional de un niño no florece en un ambiente de control absoluto, pero tampoco en uno donde no hay reglas. Los niños necesitan una estructura para sentirse seguros. Encontrar el balance se reduce a una fórmula que la especialista resume en cuatro pilares fundamentales:
“La salud emocional florece cuando logramos un equilibrio sano entre límites claros, consecuencias lógicas, respeto mutuo y amor incondicional”. Compartió la experta en salud infantil.
Criar es un reto enorme y no se nace sabiendo cómo hacerlo. Se vale que los papás levanten la mano, pidan ayuda y se asesoren. No tienen que transitar este camino solos.
Con información de Aleteia



