La frecuencia con la que se presentan las alergias respiratorias registra un incremento a nivel mundial, un fenómeno estrechamente vinculado a las condiciones ambientales y a la constante exposición a diversas sustancias. La doctora Natalia Rivera, otorrinolaringóloga y encargada de la jefatura de Otorrinolaringología (ORL) en el Hospital General de México, explicó en entrevista para El Heraldo Radio que la mayoría de las personas posee una predisposición genética a estos padecimientos.
No obstante, indicó que no en todos los casos llega a manifestarse. Los detonantes principales que encienden la respuesta alérgica incluyen la contaminación ambiental, el humo del cigarrillo y los pólenes.
La especialista enfatizó la importancia de no normalizar los síntomas cotidianos asociados a las alergias que suelen ser confundidos de manera errónea con resfriados comunes o simplemente se ignoran debido a su persistencia en el tiempo. Pidió poner especial atención a los siguientes síntomas:
- Estornudos frecuentes.
- Ojos llorosos.
- Escurrimiento y la congestión nasal.
¿Qué hacer si creo que tengo una alergia?
Ante la presencia de estos indicios, la recomendación médica es acudir con un profesional para identificar con precisión si se trata de una alergia y comenzar un tratamiento oportuno.
El descuido de este tipo de condiciones en el tema respiratorio genera inflamación crónica en las vías aéreas y puede derivar en complicaciones graves como la formación de pólipos nasales, obstrucciones que requieren intervenciones quirúrgicas y no únicamente el uso de medicamentos.
Además de los factores ambientales externos, la vida en las áreas urbanas incrementa el riesgo debido a la concentración de contaminantes y al uso imperceptible de productos como aerosoles ambientales o desinfectantes, los cuales también pueden dar pie al desarrollo de reacciones alérgicas.
¿Cómo evitar las alergias?
Los alérgenos no se limitan al entorno respiratorio, ya que el sistema inmunológico también puede mostrar respuestas exageradas ante picaduras de insectos, ciertos medicamentos y alimentos, existiendo incluso reacciones cruzadas que aumentan la sensibilidad del paciente. Para mitigar los riesgos en los hogares, la doctora Rivera sugirió implementar lo siguiente:
- Mantener la higiene en los hogares.
- Ventilación constante de las habitaciones
- Aspirar o sacudir el polvo de 1 a 2 veces por semana.
- Cambiar la ropa de cama con la misma frecuencia para evitar la proliferación de ácaros.
- Limitar la cantidad de muñecos de peluche, evitar que permanezcan en las camas y asegurar que se laven de forma semanal para prevenir estímulos alérgicos.
Con información del Heraldo



