Una mujer de 62 años fue rescatada tras haber trabajado como empleada doméstica durante 55 años sin salario, educación, vacaciones ni prestaciones sociales, en condiciones que la Auditoría Fiscal del Trabajo (AFT) calificó como “una grave violación de la dignidad humana”.
La víctima fue entregada a los siete años por su madre a una familia de Eusebio, en la región metropolitana de Fortaleza, en Brasil. Desde entonces, sirvió a tres generaciones, dedicándose a cocinar, limpiar y cuidar niños desde las 4:30 de la mañana hasta la noche, sin un solo día libre.
Su hermana también fue cedida, pero logró escapar en la adolescencia. Ella, en cambio, permaneció aislada debido a que nunca estudió, no sabe leer ni escribir, no tiene amigos ni cuenta bancaria y aún hoy teme salir de la casa donde fue esclavizada.
La auditoría concluyó que la familia debe 1.5 millones de reales (unos 195,000 dólares) por salarios, vacaciones e indemnizaciones. Sin embargo, la ley laboral brasileña solo permite calcular el incumplimiento con el último empleador, por lo que se reconocieron únicamente los últimos 12 años de servicio.
Los acusados Paulo Martins Brasil, Aurora Dalva Bastos de Alencar, su hijo Paulo Martins Filho, el veterinario Tiago Silva Andrade y su esposa Zaamarah Alencar Brasil Andrade, además de Nayarah Alencar Brasil Magalhães aceptaron un acuerdo para pagar una indemnización inicial de 50,000 reales en cuotas, comprarle una vivienda y costear su jubilación.
La defensa de la familia
Los abogados de los acusados rechazaron los cargos y afirmaron: “La familia niega rotundamente las acusaciones lanzadas hasta ahora, que no muestran la relación de convivencia, cuidado y afecto construida durante décadas con la mujer implicada. También lamenta que se hayan hecho públicos juicios apresurados”.
En su comunicado aseguraron que la mujer sí recibía pagos, vacaciones regulares y cobertura médica privada, aunque la auditoría demostró lo contrario. © 2026 Imagen – Excélsior. Todos los derechos reservados. El contenido de este sitio y de la edición impresa está protegido por la Ley Federal del Derecho de Autor. Prohibida la reproducción total o parcial sin autorización previa y por escrito. El material de terceros conserva sus propios derechos.
Con información de: Excélsior



