Marcela Loyola
La Universidad Tangamanga (UTAN), Campus Saucito, no respeta a sus estudiantes y cuando se inconforman por algo se les dan argumentos poco creíbles, hay una actitud poco receptiva y una falta de compromiso para buscar soluciones cuando existen reclamaciones.
Así lo denunció Alejandro Raúl Cruz Manrique, alumno de sexto cuatrimestre de la carrera de Enseñanza de Lenguas Extranjeras, quien relato que, durante casi dos años ha cumplido con todas sus obligaciones como estudiante, manteniendo un buen desempeño académico, sin faltar o llegar tarde a clases, entregando puntualmente trabajos, proyectos y tareas, y se encuentra al corriente en el pago de sus colegiaturas, pero de un día a otro le redujeron su promedio.
“Mi inconformidad surge por la calificación final de la materia de francés, impartida por el maestro Carlos Guillermo Ibáñez López. Antes de que la calificación fuera publicada en la aplicación institucional, firmé físicamente un registro donde mi promedio aparecía como 9.5. Posteriormente, al consultar la aplicación de la universidad, mi calificación cambió a 9.0. La explicación que recibí fue que, al considerar la evaluación continua, mi promedio quedó en 9.45 y que el sistema lo registró como 9.0”, detalló.
El estudiante calificó esta situación como inaceptable, de que exista una diferencia entre la calificación que firmó y la que finalmente apareció en el sistema. “Como alumno, resulta imposible no cuestionar un procedimiento en el que la calificación visible termina siendo distinta de la que previamente fue asentada y firmada y, pese a buscar una solución por las vías institucionales en todas las instancias la respuesta fue la misma: que no podía hacerse nada porque así lo determinaba el sistema y el reglamento”.
Considero como preocupante que, en lugar de revisar objetivamente una inconformidad, todas las autoridades consultadas respalden automáticamente la misma decisión sin ofrecer una solución distinta o una explicación que despeje razonablemente las dudas planteadas. “Da la impresión de que las decisiones del sistema son incuestionables, aun cuando el alumno tenga motivos para solicitar una revisión”.
Reprobó que, la Universidad Tangamanga sea una institución muy estricta cuando se trata de exigir puntualidad, asistencia, trabajos, proyectos, exámenes y pagos en tiempo y forma, por lo que, debe actuar de igual forma con los alumnos, quienes merecen transparencia, certeza y un verdadero mecanismo de revisión cuando consideran que una calificación no fue aplicada correctamente.
“Se trata del derecho de cualquier estudiante a recibir una explicación clara, fundada y convincente cuando existe una discrepancia entre la calificación que firma y la que posteriormente aparece registrada en el sistema institucional. Quiero señalar además que, desde mi experiencia, ésta no es la primera ocasión en la que enfrento una situación similar dentro de la institución. A lo largo de mi estancia como alumno he vivido otros episodios que me han dejado la impresión de que las inconformidades de los estudiantes no siempre reciben la atención, el seguimiento o la disposición que deberían.
Agregó que, ha percibido que algunas áreas administrativas tienen una actitud poco receptiva hacia los estudiantes y una falta de compromiso para buscar soluciones cuando existen inconformidades. “Como alumno que cumple con sus obligaciones académicas y económicas, considero que los estudiantes merecemos ser escuchados con respeto, imparcialidad y disposición para resolver los problemas”.



