Del 24 de julio al 2 de agosto la Feria Nacional del Libro Infantil y Juvenil de Xalapa llega este verano con una expansión inédita: por primera vez ocupará dos edificios históricos del centro de la capital veracruzana. Pero también, la edición 36 abre una discusión mayor: qué está haciendo Veracruz para fomentar la lectura más allá de una feria anual.
La secretaria de Cultura estatal, Xóchitl Molina González, reconoce que el reto es enorme y que la feria, por sí sola, no puede cargar con la política pública de lectura.
Al finalizar el evento, la funcionaria aseguró que la dependencia a su cargo está regalando libros, recorriendo el estado y realizando actividades en distintas regiones para acercar materiales y experiencias culturales a más comunidades.
La feria, que nació en 1990 y sobrevivió varios intentos de desaparición y la pausa pandémica, se ha convertido en un laboratorio de medición lectora: este año reunirá 75 talleristas, más de 180 personas dedicadas a actividades formativas y ofrecerá de nueve a diez talleres por hora durante diez días. Además, integrará por primera vez librerías de viejo, ceramistas y espacios de gráfica en la nueva sede de la Escuela Industrial Concepción Quirós Pérez, ampliando el modelo tradicional de expoventa editorial.
Con 28 invitados, tres encuentros especializados y 42 presentaciones artísticas, la feria apuesta por la formación de públicos desde la infancia y por la continuidad de proyectos que han resistido cambios de administración.
Entre las voces invitadas destacan las escritoras Cristina Sánchez Andrade, de España, y la colombiana Pilar Quintana, además de autores como María Baranda, Jaime Alfonso Sandoval, Bernardo Fernández BEF y Soffi P. Guido. También participarán figuras del ámbito artístico como Ofelia Medina, quien compartirá una conversación sobre la influencia de la lectura en su trayectoria personal, y Sonia Couoh, quien realizará una lectura en voz alta para el público asistente.
Con información de: Excélsior



