Por Perla Ponce
Mientras miles de niñas y niños avanzan cada año en su formación, las cifras educativas de San Luis Potosí revelan una realidad preocupante: conforme los estudiantes crecen, también aumenta el número de quienes abandonan las aulas. La deserción pasa de 0.8 por ciento en primaria a 3.6 por ciento en secundaria, pero se dispara hasta 10.6 por ciento en educación media superior y 10.5 por ciento en educación superior. Detrás de cada porcentaje hay jóvenes que, por distintas circunstancias, ven interrumpido un proyecto de vida que comenzó años atrás en un salón de clases.
El problema no sólo está en quienes abandonan sus estudios, sino también en los que nunca logran dar el siguiente paso. Aunque el 97.5 por ciento de los egresados de primaria ingresa a secundaria y el 91.6 por ciento continúa hacia el bachillerato, el panorama cambia drásticamente al concluir la preparatoria: apenas el 62.9 por ciento logra incorporarse de manera inmediata a la educación superior. Es decir, casi cuatro de cada 10 jóvenes no llegan directamente a la universidad, uno de los puntos más críticos en una trayectoria educativa que, en teoría, debería ofrecer cada vez mayores oportunidades.
La matrícula también permite dimensionar cómo el sistema educativo se va estrechando conforme se avanza de nivel. En el ciclo 2024-2025 se registraron 106 mil 623 alumnos en preescolar, 285 mil 484 en primaria y 142 mil 340 en secundaria; posteriormente, la cifra descendió a 107 mil 607 estudiantes en media superior y a 92 mil 168 en educación superior, incluyendo posgrado. Aunque estos datos no corresponden a una misma generación seguida año con año, reflejan un desafío persistente: llegar a la escuela no garantiza permanecer en ella hasta concluir una carrera profesional.
La situación obliga a mirar más allá de las ceremonias de inicio de cursos y los discursos sobre cobertura educativa. Las dificultades económicas, sociales y familiares, la necesidad de trabajar y otros factores que afectan la continuidad escolar plantean una pregunta urgente: ¿qué está haciendo la sociedad y el sistema educativo para evitar que miles de jóvenes se queden en el camino? El verdadero éxito no debería medirse únicamente por cuántos estudiantes cruzan hoy la puerta de una escuela, sino por cuántos logran mantenerse, aprender y concluir la formación que necesitan para construir un futuro con mayores oportunidades.
Este lunes 31 de agosto, San Luis Potosí inició el ciclo escolar 2026-2027 con el regreso a las aulas de más de 540 mil estudiantes de educación básica, acompañados por más de 33 mil docentes en más de 8 mil planteles de las cuatro regiones del estado. Es una cifra que representa esperanza y nuevos comienzos, pero también un enorme compromiso: lograr que esos alumnos que hoy regresan con mochilas, útiles y expectativas no se conviertan, con el paso de los años, en parte de las estadísticas del abandono escolar. El reto, más que abrir las puertas de las escuelas, es conseguir que ningún estudiante tenga que cerrarlas antes de tiempo.



