Las enfermedades crónicas siguen marcando el panorama de la mortalidad en San Luis Potosí. Lejos de accidentes o hechos violentos, padecimientos como las enfermedades del corazón, la diabetes y el cáncer forman parte de las principales causas de muerte entre la población, de acuerdo con las Estadísticas de Defunciones Registradas del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).
El comportamiento estatal forma parte de una tendencia que se mantiene a nivel nacional. Entre enero y junio de 2025, las enfermedades del corazón fueron la principal causa de muerte en México, con 95 mil 935 defunciones, seguidas por la diabetes mellitus, con 56 mil 541, y los tumores malignos, con 47 mil 121. Después aparecieron padecimientos como influenza y neumonía, enfermedades del hígado, accidentes, enfermedades cerebrovasculares y agresiones.
En San Luis Potosí, el INEGI reportó durante ese mismo periodo una tasa estandarizada de 309 defunciones por cada 100 mil habitantes, prácticamente en línea con el promedio nacional, que fue de 308. Al considerar las muertes ocurridas y registradas de personas residentes en el estado, la tasa fue de 295 por cada 100 mil habitantes, lo que ubicó a San Luis Potosí en una posición intermedia entre las entidades del país.
Así, los datos disponibles no muestran un comportamiento atípico de la mortalidad potosina frente al resto de México. El mayor peso continúa concentrándose en enfermedades asociadas a padecimientos crónicos, mientras que otras causas como los accidentes y las agresiones se encuentran por debajo de este grupo. La información permite observar que el reto no está únicamente en atender las enfermedades cuando aparecen, sino también en la prevención y el seguimiento de factores de riesgo.
Hay, sin embargo, otro indicador que coloca a San Luis Potosí en una situación distinta al promedio nacional. En las Estadísticas de Defunciones Fetales, el INEGI reportó una tasa de 81.3 muertes fetales por cada 100 mil mujeres de 15 a 49 años, frente a una media nacional de 58.9. El dato abre otra línea de análisis sobre las condiciones de atención obstétrica en la entidad y muestra que, detrás de las cifras generales de mortalidad, existen fenómenos específicos que requieren un seguimiento más detallado.



