Más de 200 referentes políticos, académicos y sociales de América Latina publicaron la declaración “Autodeterminación y soberanía para Nicaragua”.
El documento exigió la liberación de las personas presas por razones políticas y el restablecimiento de las libertades democráticas en la nación centroamericana.
El expresidente chileno Gabriel Boric encabezó las adhesiones junto con exfuncionarios de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos como Antonia Urrejola y Paulo Abrão.
La iniciativa reunió también el respaldo de legisladores y dirigentes del Frente Amplio de Uruguay, el Frente Amplio de Costa Rica y el Partido Raíces de Guatemala. Según el comunicado de prensa oficial, los suscriptores rechazaron el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo por consolidar un poder familiar y autoritario.
Los firmantes señalaron que la soberanía de un país implica el derecho de la ciudadanía a expresarse, organizarse y elegir a sus autoridades sin persecución.
La carta pública argumentó que las banderas del sandinismo no pueden utilizarse para justificar la persecución ni la concentración del poder. El texto subrayó la postura de los convocantes mediante la frase:
“No pedimos que nadie decida por Nicaragua. Pedimos precisamente lo contrario, que sea el pueblo nicaragüense quien decida su futuro”.
El pronunciamiento ocurrió semanas después de que la Asamblea Nacional de Nicaragua aprobó una reforma constitucional que extiende los periodos de gobierno a siete años y prohibe la participación política de la oposición.
Los documentos atribuyen la crisis actual al deterioro institucional iniciado tras el regreso de Ortega al poder en 2007. La represión estatal posterior a las protestas de 2018 provocó 355 asesinatos, el despojo de nacionalidad a más de 450 personas y el exilio de cerca de un millón de ciudadanos.
Con información de: Aristegui Noticias



