El monitoreo continuo de los niveles de azúcar en el cuerpo y la eliminación estricta de carbohidratos en la dieta diaria se han convertido en tendencias populares de bienestar. Sin embargo, diversos especialistas en salud han comenzado a cuestionar la alarma generada en torno a las elevaciones naturales de glucemia en personas que no padecen afecciones metabólicas.
En años recientes, la difusión de contenidos en redes sociales y plataformas digitales impulsó la idea de que cualquier fluctuación de azúcar es perjudicial para la salud, atribuyéndole a estas variaciones problemas como acné, alteraciones en el estado de ánimo o desbalances hormonales en individuos totalmente sanos.
Frente a esta postura, expertos en nutrición y medicina explican que el incremento del nivel de glucosa en el torrente sanguíneo es un proceso biológico completamente normal tras la ingesta de alimentos que contienen carbohidratos o azúcares, incluidos el pan, la pasta o las frutas.
Durante el proceso digestivo, estos componentes se descomponen en glucosa para incorporarse a la circulación. Ante este flujo, el páncreas reacciona mediante la liberación de insulina, hormona encargada de encauzar dicha glucosa hacia las células para suministrar energía al organismo de forma eficiente.
Los médicos señalan que en personas sin diagnósticos como diabetes o resistencia a la insulina, el cuerpo cuenta con los mecanismos necesarios para regular estos picos de manera automática y segura, por lo que el uso sistemático de medidores continuos sin indicación clínica resulta innecesario.
Con información de BBC Mundo.



