El presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva y el senador conservador Flávio Bolsonaro protagonizan este viernes el último debate televisado antes del balotaje presidencial, en una contienda cerrada en la que ambos buscan convencer a los votantes indecisos.
Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, obtuvo el 47 por ciento de los votos en la primera vuelta, celebrada hace casi tres semanas, frente al 45 por ciento alcanzado por Lula. El resultado impulsó la campaña electoral y aumentó la expectativa sobre quién gobernará Brasil en el próximo periodo.
De acuerdo con una encuesta del instituto Datafolha difundida el jueves, ambos candidatos se encuentran empatados con el 50 por ciento de las preferencias. Dos semanas antes, el senador conservador mantenía una ventaja de cuatro puntos sobre el actual mandatario.
El debate se realizará en los estudios de TV Globo, la principal cadena televisiva del país, y será el segundo enfrentamiento directo entre ambos aspirantes, luego de un primer encuentro marcado por los insultos y los ataques personales.
Ante las críticas por el comportamiento de los candidatos durante el debate anterior, Globo anunció que limitará sus desplazamientos dentro del estudio para evitar distracciones mientras cada uno expone sus propuestas.
Campañas intensifican movilización y acusaciones
Tras el resultado de la primera vuelta, los sectores de izquierda intensificaron sus actividades en las calles y en las plataformas digitales, donde la derecha ha mantenido una presencia importante. El equipo de Lula movilizó a sus simpatizantes a través de WhatsApp, mientras que Flávio Bolsonaro busca ampliar sus alianzas con gobernadores y otros actores políticos.
El presidente brasileño, próximo a cumplir 81 años, intenta remontar la diferencia electoral, en una estrategia que en Brasil se conoce como virada, término utilizado en el fútbol para describir una remontada.
Por su parte, Bolsonaro, de 45 años, se ha presentado como una opción para fortalecer el avance de las fuerzas conservadoras en América Latina. Entre sus principales propuestas se encuentran medidas de mano dura contra la inseguridad y acciones para reducir el costo de vida.
El senador también ha rechazado las versiones de que pretende eliminar programas sociales para cumplir sus compromisos de recorte presupuestario, a las que calificó como noticias falsas.
Lula, en tanto, defiende la continuidad de los programas sociales y se presenta como garante de la democracia y los derechos de la población. Su campaña también busca capitalizar el rechazo de una parte del electorado al posible regreso de la familia Bolsonaro al poder.
Redes sociales y denuncias electorales
La desinformación y el papel de las plataformas digitales se han convertido en otro frente de la contienda. Una petición en línea con más de un millón de firmas solicitó a TV Globo que corrija en directo las afirmaciones falsas que puedan realizar los candidatos durante el debate.
Ambos equipos han acusado a sus adversarios de difundir información engañosa y recurrieron esta semana al Tribunal Superior Electoral para solicitar medidas contra el otro, por presuntas irregularidades relacionadas con el uso de plataformas digitales.
El equipo de Lula también acusó a Meta, empresa matriz de Facebook, Instagram y WhatsApp, de una supuesta manipulación algorítmica favorable a Bolsonaro. La compañía ha negado esas acusaciones, aunque reconoció la existencia de problemas técnicos que, según indicó, no afectan exclusivamente a Brasil.
Además, el senador conservador denunció a Lula por presunto abuso de poder, al acusarlo de utilizar una cuenta gubernamental de WhatsApp para difundir acciones de su administración durante el periodo electoral.
Un resultado decisivo para la política brasileña
La elección también está marcada por el antecedente del expresidente Jair Bolsonaro, quien intentó impedir la llegada de Lula al poder tras su derrota electoral de 2022. Bolsonaro fue condenado a 27 años de prisión por delitos relacionados con un intento de golpe de Estado y cumple su pena bajo arresto domiciliario, según la información difundida sobre el caso.
El presidente estadounidense Donald Trump, aliado político de Jair Bolsonaro, también ha expresado su respaldo a sectores conservadores de América Latina, en una región donde la derecha ha obtenido recientes triunfos electorales.
Con las encuestas situando a los aspirantes en un empate, el último debate representa una oportunidad para presentar sus propuestas y atraer a los electores que aún no han definido su voto, antes de una segunda vuelta que podría determinar el rumbo político de Brasil en los próximos años.
Con información de: Aristegui Noticias



