El glaucoma y las cataratas son dos afecciones oculares frecuentes que pueden comprometer la visión de forma progresiva. El glaucoma reúne un grupo de neuropatías ópticas en las que se deteriora el nervio que conecta el ojo con el cerebro. La edad, la predisposición genética y ciertas características anatómicas del ojo se encuentran entre los factores de riesgo establecidos. Como su avance puede ser lento y poco perceptible al comienzo, la pérdida visual puede detectarse en etapas avanzadas.
Las cataratas consisten en la opacificación gradual del cristalino, la lente natural del ojo. Ese cambio reduce la nitidez y la sensibilidad al contraste, y puede dificultar las actividades cotidianas. La edad es un factor central en su aparición, aunque también intervienen otros elementos, como el tabaquismo, determinadas enfermedades y tratamientos.
En los últimos años, distintos estudios observaron asociaciones entre la exposición sostenida a contaminantes atmosféricos y un riesgo más alto de glaucoma o de cirugía de cataratas. Esos resultados no establecen una relación causal definitiva, pero amplían la investigación sobre el papel de la contaminación en el envejecimiento ocular.

La contaminación y el riesgo de glaucoma
El glaucoma es una de las principales causas de ceguera irreversible en el mundo. La enfermedad afecta el nervio óptico y puede producir defectos progresivos del campo visual. Aunque la presión intraocular elevada es uno de sus factores de riesgo más conocidos, los estudios recientes analizan otros mecanismos que podrían intervenir en su desarrollo.
Una investigación publicada en Investigative Ophthalmology & Visual Science analizó datos de 481.113 participantes del Biobanco del Reino Unido. Durante un seguimiento promedio de 12,8 años, se registraron 9.224 casos nuevos de glaucoma. El trabajo estimó la exposición residencial a varios contaminantes, entre ellos las partículas finas PM2,5, el dióxido de nitrógeno y los óxidos de nitrógeno.

Según los autores, una mayor exposición a PM2,5, partículas de menos de 2,5 micrómetros de diámetro, se asoció con un aumento del 3% en el riesgo de desarrollar glaucoma por cada incremento del rango intercuartílico de concentración. Además, las personas ubicadas en el cuartil de mayor exposición tuvieron un riesgo 10% superior frente a las del cuartil más bajo.
Según otro estudio publicado en Environmental Pollution, la exposición prolongada a PM2,5, PM10, ozono y dióxido de nitrógeno se asoció con una mayor probabilidad de glaucoma en determinados niveles de concentración. Los resultados mostraron patrones no lineales, lo que indica que la relación no fue idéntica para todos los contaminantes ni para todas las exposiciones.
La posible explicación biológica todavía requiere más investigación. Los estudios revisados por los autores del trabajo británico indican que los contaminantes pueden favorecer la inflamación sistémica, el estrés oxidativo y la disfunción endotelial. El estrés oxidativo es un desequilibrio entre moléculas capaces de dañar las células y las defensas del organismo. Esos mecanismos han sido vinculados con procesos que podrían afectar el nervio óptico.
El dióxido de nitrógeno y la relación con las cataratas
Las cataratas son la principal causa de discapacidad visual en el mundo. Se producen cuando el cristalino pierde transparencia, lo que puede generar visión borrosa y una disminución gradual de la capacidad visual. La cirugía permite reemplazar el cristalino opacificado por una lente artificial, por lo que el número de intervenciones funciona como un indicador de casos que alcanzaron una etapa que requirió tratamiento quirúrgico.
Un estudio de Ophthalmology Science analizó la exposición a dióxido de nitrógeno, PM2,5 y carbono negro a partir de las direcciones de residencia, y la compararon con los registros de cirugía de cataratas y degeneración macular asociada a la edad de tipo neovascular.
Según los resultados, los participantes que vivían en zonas urbanas y estaban expuestos a más de 34,8 microgramos por metro cúbico de dióxido de nitrógeno tuvieron un riesgo 8% mayor de cirugía de cataratas que quienes permanecían por debajo de ese nivel. La asociación se observó en el análisis conjunto de las dos cohortes y no se registró entre los residentes rurales.

El dióxido de nitrógeno es un contaminante gaseoso vinculado principalmente con las emisiones del tránsito y otros procesos de combustión. Los autores advirtieron, además, que al incorporar factores de riesgo adicionales en un análisis de sensibilidad, la asociación con el dióxido de nitrógeno se atenuó y dejó de alcanzar significación estadística.
Según el Congreso de la Sociedad Europea de Cirugía de Catarata y Refractiva, citado por The Independent, los niveles más altos de contaminación se asociaron con un mayor riesgo de cataratas, y cada incremento relevante de exposición se vinculó con un aumento aproximado del 4% en el riesgo.
Los investigadores plantearon que el estrés oxidativo podría ofrecer una explicación posible. En el cristalino, este proceso puede favorecer la oxidación y la agregación de proteínas, cambios relacionados con la opacificación característica de las cataratas.
Con información de Infobae


