Trabajadores y estudiantes salieron a las calles de Francia este jueves 5 de noviembre para protestar contra el aumento del costo de la vida, la pérdida de poder adquisitivo y el deterioro de los servicios públicos. Hasta las 13:00 horas, las autoridades contabilizaron 270 mil manifestantes en alrededor de 180 marchas, mientras que los sindicatos convocaron a una movilización en París.
Las organizaciones sindicales reclaman un aumento del salario mínimo y de las remuneraciones en general, mayor justicia fiscal y la preservación de los servicios públicos. También respaldan las demandas de estudiantes de educación media, quienes desde septiembre exigen mejores condiciones de estudio. El encarecimiento de productos y combustibles se ha convertido en uno de los principales motivos del descontento, mientras el Gobierno busca reducir el gasto público mediante un ajuste fiscal previsto para 2027.
Las protestas provocaron el cierre de la Torre Eiffel y de algunas salas del Museo del Louvre, además de la reducción del horario de visita del Museo de Orsay. Las autoridades francesas estiman que entre 500 mil y 700 mil personas podrían participar en las movilizaciones de este jueves, por lo que desplegaron alrededor de 70 mil policías y gendarmes en todo el país para prevenir nuevos episodios de violencia.
El operativo responde a los disturbios registrados el pasado 17 de octubre, cuando hubo enfrentamientos con las fuerzas de seguridad, ataques a edificios públicos y actos vandálicos contra unos 3 mil comercios. Las movilizaciones, algunas de ellas acompañadas de saqueos y daños materiales, se producen durante los últimos meses de la presidencia de Emmanuel Macron, quien deberá dejar el cargo en mayo. ■ DW



