La NASA realizó pruebas de una tecnología diseñada para ayudar a las naves espaciales a identificar zonas seguras de aterrizaje en la Luna y otros cuerpos planetarios, mediante sistemas de navegación autónoma que pueden analizar el terreno durante el descenso.
Las pruebas incluyeron un dron Alta-X, que completó maniobras simuladas de aproximación y aterrizaje utilizando herramientas del sistema SPLICE, desarrollado por la agencia espacial estadounidense para mejorar la precisión de futuras misiones.
La tecnología busca que las futuras naves puedan reconocer obstáculos y seleccionar superficies adecuadas sin depender exclusivamente de instrucciones enviadas desde la Tierra, una capacidad importante debido a los retrasos en las comunicaciones espaciales.
El desarrollo forma parte de los esfuerzos para mejorar la seguridad de las misiones de exploración y facilitar operaciones en regiones con terrenos complejos, como las zonas cercanas al polo sur lunar.
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