A pesar de los avances en el ámbito laboral y académico, las mujeres continúan enfrentando profundas expectativas sociales que las ligan de manera desproporcionada al cuidado del hogar y la familia. Especialistas en salud mental señalan que esta persistencia responde a roles de género históricos y patrones educativos aprendidos desde la infancia, donde la responsabilidad doméstica recae casi en su totalidad sobre ellas.
La psicóloga clínica Dalila Cardozo explica que la verdadera problemática no radica únicamente en la ejecución de las tareas visibles, sino en la denominada “carga mental”: el esfuerzo continuo y silencioso de planificar, anticipar y recordar cada detalle de la organización familiar. Este trabajo de gestión permanente pasa desapercibido al considerarse una obligación implícita, generando una sobrecarga que a menudo no es reconocida.
Sostener esta dinámica de manera prolongada suele derivar en severos cuadros de agotamiento emocional, irritabilidad, ansiedad profunda y una marcada sensación de soledad, incluso dentro del entorno familiar. Para contrarrestar esta problemática, las expertas destacan la urgencia de reestructurar la crianza desde la primera infancia, fomentando la corresponsabilidad en el hogar y visibilizando que el trabajo invisible también demanda un gran desgaste físico y energético que debe ser compartido de forma equitativa.
Con información de La Tribuna.



