Detrás de una capacidad articular extraordinariamente elástica puede ocultarse un padecimiento crónico que tarda décadas en detectarse. Se trata del Trastorno del Espectro de Hipermovilidad (TEH), una afección del tejido conectivo que provoca que las articulaciones sobrepasen su rango normal de movimiento, desencadenando cuadros continuos de dolor, agotamiento severo y fallas digestivas.
Aunque la hiperlaxitud suele asociarse popularmente con la destreza física o la destreza en disciplinas como el yoga, la falta de colágeno en los tejidos obliga a la estructura muscular a realizar un sobreesfuerzo constante para estabilizar el cuerpo. Esta tensión permanente termina derivando en cansancio crónico, falta de coordinación física y molestias físicas generalizadas.
Casos clínicos ilustran cómo los pacientes pasan años tratándose malestares aislados sin que el personal médico conecte la sintomatología con una causa estructural común. En diversos testimonios se señala que el hallazgo del origen de sus padecimientos llega a edades avanzadas, tras un largo peregrinaje por consultorios y la búsqueda de respuestas por cuenta propia.
Especialistas estiman que cientos de miles de personas viven con este espectro sindrómico sin contar con una evaluación oportuna. Las demoras en la detección responden principalmente a la falta de difusión del padecimiento y a que sus manifestaciones suelen confundirse con otros trastornos del sistema musculoesquelético o digestivo.
El diagnóstico temprano resulta clave para implementar terapias físicas que ayuden a mitigar la fatiga y prevenir el desgaste prematuro en las articulaciones de quienes presentan este exceso de flexibilidad en el cuerpo.
Con información de BBC Mundo.



